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¿Qué ver en Miravet?

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El último castillo de los Templarios

Localizado en un estratégico paso del río Ebro, su milenario castillo acogió la sede de los templarios y su famoso tesoro. Así, fue escenario de su última y heroica resistencia. Sobre todo se caracteriza por mantener un tradicional transbordador, una importante artesanía alfarera y una producción de cerezas de gran fama. En 1938, en sus alrededores se desarrollaron las más espectaculares gestas de la terrible Batalla del Ebro. Únete a nuestro recorrido sobre lo ¿Qué ver en Miravet?

Planifica tu escapada a Miravet

Además del pequeño y maravilloso casco urbano en torno al castillo, hay que ver en Miravet todo lo relacionado con la Batalla del Ebro. Para esto hay que recorrer localidades de los alrededores.

Se trata de una escapada de fin de semana completo, porque hay que hacer bastantes desplazamientos cortos. Recomendamos tomarse el tiempo de tener la experiencia de cruzar el Ebro en barcaza, algo que antes era frecuente en bastantes sitios de Europa y ahora es una rareza.

Una buena continuación para la escapada es dirigirse por la C-12 hasta Benifallet y recorrer su larguísima cueva de las Maravillas, rodeados de estalactitas. Más adelante se puede tomar el desvío que conduce al norte, rodeando el bellísimo Parque natural dels Ports —gran zona de turismo activo— hasta Horta de Sant Joan.

¿Cómo llegar a Miravet?

 Distancias : Tarragona 66 km, Barcelona 167 km, Madrid 509 km.

 Altitud 125 m Habitantes 789

 Aparcamiento

Es recomendable dejar el vehículo en las inmediaciones de las vías de acceso al casco urbano.

¿Quieres conocer este sitio?

Historia de Miravet

Época árabe

Todo aquello que ver en Miravet está ligado a su historia. Se han encontrado algunos vestigios íberos. La llamada Muràbit destaca desde el siglo VIII como una alquería musulmana. Entre los años 1009 y 1061 fue parte del reino taifa de Tortosa. Después de eso, perteneció a la taifa de Zaragoza y finalmente dependió del imperio almorávide.

Desde finales del siglo XI refuerza el alcázar situado en lo alto del peñasco para resistir la creciente presión de los cristianos. Junto con el de Siurana, el castillo de Muràbit fue uno de los últimos de Cataluña en caer en poder de los cristianos. De esta manera, no fue tomado por el conde Ramón Berenguer IV hasta el año 1153.

Época cristiana

Non obstante, el conde encomendó la custodia del lugar a la Orden Militar del Temple. La Orden llegó a promover la construcción de un castillo-monasterio de estilo románico cisterciense que fue sede principal de la misma en Aragón y en el lugar permanecieron sus habitantes judíos (hasta 1492). En realidad, los moriscos representaron entonces el 97% de la población.

Durante la historia de Miravet, ésta fue un importante centro de operaciones de los templarios en sus innumerables intervenciones militares y de conquista. Pero, la continuidad de esta importante orden se vería interrumpida por la decisión del Papa V de ponerla fuera de la ley. Por ello, el monarca Jaime II de Aragón ordena la detención de todos los templarios en diciembre de 1307.

Pocas semanas después comienza el asedio de Miravet. Los caballeros resistirán heroicamente durante casi un año. Sin embargo, el doce de diciembre de 1308 entregaron la fortaleza pacíficamente. Seis caballeros se negaron a obedecer la orden de rendición y se encerraron en una de las torres, entregándose dos días después. Una vez en manos de los sitiadores, estos les ejecutaron inmediatamente. Desde entonces, la torre es llamada “de la Sangre”.

La Orden de Malta

En 1312 el papado deroga la Orden de la Milicia del Templo de Salomón. Todas sus propiedades en Aragón fueron transferidas en 1317 a la Orden del Hospital de Jerusalén, dependiendo Miravet de la castellanía que estos tenían en Amposta.

En 1319 los Hospitalarios ordenaron que se compilaran los usos y costumbres del lugar para asegurar su gobierno local.

En 1462, al comenzar la guerra entre el rey Juan II y los nobles que controlaban la Generalitat, estos últimos ocupan Miravet. En 1466 el ejército real lo asedia y conquista y, en 1472, el rey lo devuelve a los Hospitalarios.

Se mantendría allí una alcaldía. La vida continuó sin grandes alteraciones hasta 1610, en que es expulsada la población morisca de todo Aragón. Miravet experimentó por esta causa una importantísima crisis demográfica. En el siglo XVII la fortificación fue adaptada para el empleo de artillería.

La sublevación de Cataluña

Durante la Guerra de los Segadores, entre 1640 y 1652, cambió varias veces de manos. En 1705 apoyó la sublevación contra Felipe V, siendo conquistado por la fuerzas del rey en 1707.

En 1820, al derogarse los señoríos de las órdenes militares, Miravet se vendió a unos particulares. Sin embargo, durante la Primera Guerra Carlista la localidad fue ocupada por el general Ramón Cabrera. Allí estableció una fábrica de pólvora y armas. En la Tercera Guerra Carlista volvió a ser un centro de operaciones carlista, hasta que en 1875 el general Martínez Campos tomó otra vez el castillo.

Por último, la fortaleza también fue enclave de relieve en 1938 al ser ocupada por los franquistas en abril de 1938. Los republicanos la recuperaron el 25 de julio, durante la célebre batalla del Ebro. La perdieron en el mes de noviembre. Estos meses de sangrientos combates provocaron una inmensa destrucción aún visible en la población.

¿Qué ver en Miravet?

El mayor interés que ver en Miravet está concentrado en su punto más alto, donde comenzamos la visita. Allí está la fortaleza que incorpora uno de los conjuntos monásticos más importantes de Cataluña.

El castillo de Miravet

El Castillo de Miravet es originario del siglo XI. Posteriormente se reformó en los ss. XII y XIII. Está asociado al período en que fue reformada por la Orden Militar del Temple sobre uno anterior levantado por los árabes. Conserva sus imponentes murallas, adaptadas al abrupto territorio, y numerosas construcciones auxiliares.

Lo más destacado en sus intramuros es la Iglesia cisterciense de sobrio y elegante estilo románico. Además, pueden verse varias torres como la del Tesoro, el patio de armas, los diversos almacenes y las caballerizas entre otras dependencias monásticas.

La Iglesia Vieja de Miravet

Al pie del castillo hay que ver en Miravet el llamado Cap de la vila. Se trata de un conjunto de edificaciones civiles que originariamente formaban parte de la alquería musulmana. En ellas habitaron moriscos desde el siglo VIII hasta el año 1610. Hay unas estrechas calles, los talleres de los alfareros, un molino de aceite y la atarazana fluvial para las embarcaciones ribereñas.

Posteriormente se edificó un nuevo templo en el centro del actual núcleo urbano hoy conocido como Iglesia Vieja. Del año 1565-1585, es un templo interesante que ver en Miravet. Se construyó por iniciativa de la Orden Militar del Hospital de San Juan. Se alzó en el mismo lugar donde había una mezquita musulmana. Solo queda disfrutar de sus bellas proporciones, su altar románico de época templaría, algunas pinturas murales y la decoración mediante esgrafiado. Ésta última posiblemente ejecutada por los moriscos locales.

No hay más porque saquearon el edificio en julio de 1936. Resultó gravemente dañado durante los combates que allí tuvieron lugar entre la primavera y el otoño de 1938, por lo que lo abandonaron. En su interior se exhiben actualmente diversas exposiciones acerca de la rica tradición cerámica de Miravet. Es también un recuerdo permanente de lo que supuso la guerra civil española en este estratégico territorio.

El paso de barca

Uno de los atractivos que ver en Miravet es atravesar el caudaloso río Ebro a través del Paso de Barca o transbordador tradicional que funciona sin motor. Gracias a la habilidad del barquero para manejar la corriente.

Cada segundo domingo del mes de junio, en el ayuntamiento e Miravet se celebra la  en Miravet la Fiesta de la Cereza y la Feria de los Alfar.

En esta fecha se unen dos tradiciones ancestrales del municipio, la cosecha y producción de cerezas y el trabajo artesano con el barro.

Durante el día, los alfareros del pueblo exponen y venden sus productos, podréis comprar cerezas, ver una muestra de variedades de cerezas, probar la coca de cerezas

La terrible batalla del Ebro tuvo en esta comarca uno de sus frentes más épicos, pudiéndose visitar muchos de los lugares más impactantes. En Pinell del Brai está el Centro de Interpretación Las Voces del Frente sobre el papel de los medios de comunicación en el conflicto.

En las vecinas sierras de Pandolls y Caballs se encuentra la sangrienta cota 705. Aquí se encuentra el Monumento a “La Quinta del Biberón” de la República. También están las fortificaciones que construyeron los republicanos durante el verano de 1938.

En la próxima localidad de Gandesa se encuentra el Centro de Interpretación de la Batalla del Ebro. En el Coll del Moro se puede ver el puesto de observación del general Franco, en la segunda parte de la batalla. Por último, en la localidad de Vilalba dels Arcs se encuentra el Monumento al Tercio de Montserrat, la célebre unidad franquista. Fue la que más bajas sufrió entre todas que combatieron en la guerra.

La cueva de Marevelles

Es interesante acercarse al vecino pueblo de Benifallet para ver la Cueva de Marevelles. Cuidado con confundirse, pues hay otras de igual nombre en otras provincias). Recomendamos mirar antes el horario de apertura. En sus cercanías también pueden hacerse recorridos en barca por el río y hacer avistamiento de aves.

Otro lugar muy interesante que ver en Miravet y en los alrededores, es el poblado ibérico de Castellet de Banyoles. Se encuentra localizado cerca de la carretera C-12, pasado el pueblo de Ginestar.

Fiestas

Además de todo lo que ver en Miravet, disfrutar de sus fiestas siempre es una buena opción. Primero, nada como las de San Antonio (17 de enero) y las Fiestas de Verano (agosto). Tampoco hay que olvidarse de la Fiesta de las Tres Tombs (primer fin de semana de octubre). Finalmente, puedes acudir a las Fiestas de Invierno (segundo fin de semana de octubre).

Finalmente, esto es todo lo que ver en Miravet.

¿Donde dormir?

La oferta hotelera para descansar en Miravet es un tanto escaso, pero aún hay algún alojamiento que pensamos que te puede interesar, como el Els Cantereres. Es una casa rural que cuenta con paredes de piedra, vigas de madera y una decoración muy acogedora. En el exterior hay un solárium con bañera de hidromasaje de uso gratuito para todos los huéspedes. El desayuno es de tipo buffet y es muy variado y bueno, a veces sirven bizcochos caseros, que están exquisitos.

Si en vez de dormir en Miravet, preferís en sus alrededores para poder conocer mejor la zona, te recomendamos que lo hagas en Móra d’Ebre.

Allí podrás encontrar alojamientos como la Casa del Castell de 3 estrellas. Es un alojamiento que cuenta con distintas habitaciones con capacidad para 2, 3 o 4 personas, que tiene una decoración muy simple. En la zona se pueden practicar actividades como ciclismo, pesca y piragüismo. Sin duda una muy buena opción si no tienes donde dormir en Miravet.

Si prefieres moverte a otras zonas, te recomendamos que lo hagas a Benissanet, donde puedes alojarte en el Aparthotel Monrural. Se trata de unos apartamentos con unas vistas preciosas al entorno, cuenta con un spa con piscina cubierta y cascadas, también hay un gimnasio, parque infantil y pista de tenis. El desayuno del establecimiento es muy bueno y el restaurante también sirve platos tradicionales españoles para las comidas y cenas.

¿Qué comer en Miravet?

Miravet cuenta con una gastronomía propia de las regiones interiores. Así, destacan productos como los frutales.

Entre ellos, son famosos los melocotones y las cerezas. Se trata de ejemplares de maduración temprana que pueden presumir de un sabor distintivo. Esto los hace reconocibles en todo el territorio. No es casualidad que durante el mes de junio se celebre en la localidad el Día de la Cereza.

El resto de la cocina miravetana está compuesto por recetas y platos tradicionales. Entre ellos, encontramos carnes de ternera y cordero, caracoles a la llaunacalçots con salsa romesco, cocas, embutidos de cerdo, escalibadas y otros platos similares.

Como plato representativo que comer en Miravet aparece la clotxa. Esta es una receta clásica payesa consistente en un pan relleno de tomate, cebolla, ajo y sardina. Riega esta experiencia gastronómica con una copa del excelente vino D.O.Cataluña, producido en la zona.

Si quieres comer en Miravet de tapas y en un entorno privilegiado, el Bar Amadeo cuenta con una terraza al lado del Ebro. La carta no es muy amplia pero correcta en tapas, bocadillos y platos combinados.

Hay algunos establecimientos recomendables donde comer en Miravet. En primer lugar, el Moli de Xim, un restaurante en un edificio restaurado al que le han añadido toques de modernidad. Hay diferentes tipos de menú y entre los platos más destacados está el revuelto de setas y el ternasco.

Otra opción es el restaurante Granja Estel para comer en Miravet a buen precio y calidad excelente. Te constará decidir entre todo lo que hay en su carta, dispone de terraza y además de los platos tradicionales realizan pizzas caseras muy recomendables.

Te has quedado con ganas de ver Miravet

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